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Ecos del futuro

Reflexiones sobre ciencia, economía, ecología, política y comportamiento humano

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    Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.


    2006-2017

    Pedro J. Hernández



    Blogalia

    Blogalia

  • El oso polar famélico y la comunicación del cambio climático

    La utilización de las imágenes de un oso polar famélico está causando un cierto flujo de comentarios en twitter sobre los que alguno denominan porno sentimental del clima.


    Lo cierto es que el caso me recordó a un análogo humano, la foto de Kevin Carter de un niño sudanés que cae desfallecido por el hambre mientras es observado de cerca por un buitre, una de las más duras que se pueda contemplar y una historia que utilizamos en este mismo blog, aunque también fuese una historia parcialmente falseada.

    Ese tipo de imágenes nos recuerda que nuestro mundo puede ser terrible. Y nosotros, bien por acción o bien por inacción, podemos compartir cierta responsabilidad. Respondemos de manera visceral a esa imágenes, pero no tanto a los datos.

    Los datos sobre la situación del Ártico son terriblemente preocupantes.


    La pregunta es, ¿cómo le haces llegar esa sensación de urgencia a la gente? ¿Le hablas sólo de modelos climáticos, de cambios del albedo, de corrientes termohalinas y de ecosistemas o les cuentas una historia sobre un icono del mundo animal como es el oso polar?

    Ese debate no es sólo cuestión de opiniones, hay datos relevantes sobre las formas más efectivas de comunicar estas cosas. La utilización de esas imágenes es por supuesto muy discutible, pero lo más que me preocupa es que un efecto secundario de esa noticia haya significado cierta popularidad temporal de un negacionista patrio muy activo en la red que ha aprovechado el asunto para que su agenda llegue a más lectores, una estrategia de "siembra de duda" bien documentada en la bibliografía. Y me ha decepcionado lo difícil que parece para muchos divulgadores escépticos ser suficiente contundentes con la propaganda negacionista (asumo que por desconocimiento) cuando en otros temas como los efectos para la salud de las ondas electromagnéticas, los transgénicos o la homeopatía son radicalmente contundentes.

    Y sí, el oso polar es una especie muy vulnerable al deshielo del Ártico, un hecho perfectamente documentado por los expertos. Pero el mensaje va más allá de nuestra debilidad por ese enorme, hermoso y peligroso animal. El deshielo del Ártico no es sólo un reto para la supervivencia del oso polar. Sus consecuencias lo serán para otras especies y sobre todo para los seres humanos; nuestras familias, nuestros hijos... Básicamente todo aquello que nos importa.

    Referencias:

    Sobre la situación de los osos polares, la mejor revisión bibliográfica en un post comprensible la hace Carbonbrief 20015.Polar bears and climate change: What does the science say?

    Sobre la utilización que hacen los negacionistas de este tema para sus propósitos, tienen un buen artículo con revisión de la bibliografía en Bioscience 2017 Internet Blogs, Polar Bears, and Climate-Change Denial by Proxy

    Sobre la utilización de historias como forma de concienciación también hay bibliografía académica: Communicating Climate Change: Are Stories Better than “Just the Facts”?

    Para una revisión actualizada del estado del Ártico ver Arctic Report Card 2017 en NOAA.

    2017-12-13 23:23 | Ecologia, Cambio climatico, Sociedad, Escepticismo | 0 Comentarios


    El nuevo auto de Aquiles: El concepto de velocidad instantánea

    Hace muchísimos años me dio por poner las palabras del gran Richard Feynman en boca de los personajes de los diálogos de Douglas Hofstadter en Gödel, Escher, Bach. Y este fue el resultado:
    Aquiles y Doña Tortuga se dirigen al supermercado en el auto deportivo que se acaba de comprar Aquiles. Doña Tortuga quería probar el nuevo auto y Aquiles ha accedido gentilmente a dejarla conducir. Poco después de salir de casa los para un policía.

    Policía: ¡Señora, usted iba a 100 kilómetros por hora!

    Doña Tortuga: Eso es imposible, señor, he estado viajando sólo siete minutos. Es ridículo, ¿cómo puedo ir a 100 kilómetros por hora cuando no he viajado una hora?

    Policía: ¡Cuénteselo usted al juez!

    Aquiles: Pero... Doña Tortuga tiene razón. le juro señor policía que sólo hace siete minutos que salimos de casa. Mire, precisamente todavía tengo en la mano la factura del parking.

    Policía (poniendo una expresión dudosa): Lo que quiero decir, señora, es esto: si usted siguiera yendo de la misma manera como iba ahora, en la hora siguiente habría recorrido 100 kilómetros.

    Doña Tortuga: Bien, mi pie no estaba en el acelerador, y el auto estaba deteniéndose: así que si yo continuara yendo de esa manera no recorrería 100 kilómetros.

    Aquiles: Y, en cualquier caso, si siguiera moviéndome de la manera como usted, señor agente,dice que lo estamos haciendo durante una hora más, ¡nos iríamos contra esa pared al final de la calle!

    Policía (con ligeros síntomas de impaciencia): Mire, señora, su velocímetro marcaba 100 cuando pasó usted por el control.

    Doña Tortuga: Precisamente le iba a comentar al señor Aquiles que el velocímetro no está funcionando con propiedad.

    Aquiles: ¡No me diga usted eso! ¡Acabo de comprar este coche y ya tiene un fallo! Voy a demandar a esa empresa. Señor policía, puede usted tomar nota..."25 de julio de...".

    Policía: ¡Eh!, no empiece con esa...que de la multa no se va a librar.

    Doña Tortuga: Sí, señor Policía, pero tampoco cambie usted de tema. ¿Qué quiere usted decir con lo de los 100 kilómetros a la hora?

    Policía (que ya empezaba a pensar en que todo esto era una tomadura de pelo): Sí, por supuesto, antes de andar una hora usted chocaría esa muralla, pero si anduviera un segundo, recorrería 28 metros; señora, usted iba a 28 metros por segundo y si siguiera andando, el próximo segundo estaría a 28 metros y la muralla está más lejos.

    Doña Tortuga: ¡Sí, pero no hay ninguna ley que prohiba ir a 28 metros por segundo! Hay sólo una ley que prohibe ir a 100 kilómetros por hora.

    Policía: Pero... es la misma cosa.

    Doña Tortuga: ¿Cómo que es la misma cosa? Si fuera la misma cosa no habríamos entrado en toda esta discusión acerca de los 28 metros por segundo.

    Policía: Mire, está acabando usted con mi paciencia. Ahora mismo me acompañan los dos al juzgado.

    Horas más tarde, Doña Tortuga y Aquiles comparecen ante el Juez de Guardia.

    Juez de Guardia: ¿Qué demonios es toda esa cháchara con lo de los 100 kilómetros por hora, los 28 metros por segundo y demás? No estoy dispuesto a aguantar toda esta pedantería.

    Doña Tortuga: Perdóneme usted, señoría, pero el señor policía estaba afirmando que nuestra velocidad era de 28 metros por segundo, y no hay ninguna ley que prohiba ir a esa velocidad.

    Juez de Guardia: Pero la ley es clara. En la vía donde usted se encontraba no se puede circular a 100 kilómetros por hora, y eso es lo mismo que los 28 metros por segundo.

    Doña Tortuga: ¿Cómo?

    Juez de Guardia: Mire, si usted prosiguiera 1/3600 de una hora andando a 100 kilómetros por hora habrá usted recorrido 1/3600 de 100 kilómetros. ¿De acuerdo?

    Doña Tortuga: ¡Umm!, déjeme pensarlo un instante... umm... ¡sí, claro!

    Juez de Guardia: Y eso son aproximadamente 28 metros.

    Aquiles (sacando su contador automático de granos de arena): Es cierto, Doña Tortuga... ¡mire usted el resultado!

    Doña Tortuga: Ahhh... y eso significa que he recorrido 28 metros en 1/3600 de una hora que es precisamente un segundo. ¡28 metros por segundo!

    Juez de Guardia: ¿Por fin ha caído usted en la cuenta?

    Doña Tortuga: Pero...

    Juez de Guardia: Sí, ya sé que me va a decir usted que incluso durante ese segundo el coche estaba parando y por tanto que no podría ir a 28 metros por segundo, aún durante ese pequeño intervalo de tiempo.

    Doña Tortuga: Reconozco que es usted muy agudo, señoría

    Juez de Guardia: Efectivamente, nuestros agentes están dotados de los últimos medios técnicos. Y con ellos pueden tomar intervalos de tiempo realmente cortos, digamos una millonésima de segundo, y medir la distancia que ha recorrido un auto en ese pequeño instante.

    Aquiles: ¿Cómo es eso?

    Doña Tortuga: Si me permite, señoría, lo explicaré yo misma. En una millonésima de segundo, el sofisticado radar del agente le habrá indicado que el coche había recorrido 28 millonésimas de metro, es decir, 28 milésimas de milímetro. Así, que si multiplicamos por un millón ambas cantidades obtenemos los 28 metros por segundo. Y si multiplicamos ésta a su vez por 3600 obtenemos una suma de 100,000 metros recorridos en una hora, lo que nos lleva a los 100 kilómetros por hora de los que hablaba el señor agente.

    Juez de Guardia: Efectivamente, eso es lo que indica el informe del radar. Así que ahora paguen su multa y váyanse a casa.

    Aquiles: ¡Pues vaya faena! Todo esto para terminar pagando la multa.

    Doña Tortuga (mientras salen de la sala del juzgado): Estimado amigo, mírelo de este modo. Hemos aprendido cómo se mide la velocidad instantánea.

    Aquiles: ¿La velocidad qué?

    Doña Tortuga: La velocidad instantánea. Fíjese, que no hace falta ir durante mucho tiempo a 100 kilómetro por hora para afirmar que en algún instante podemos llevar esa velocidad. El truco está en escoger una cantidad de tiempo lo más pequeña posible, de tal manera que el auto no se haya movido mucho durante esa pequeña fracción de tiempo. Esa es una idea hermosa y vale el precio que hemos pagado por la multa.

    Aquiles: Sí, pero ahora conduciré yo... que ya me preocuparé de no alcanzar los 100 kilómetros por hora en ningún instante, por muy pequeño que usted decida elegirlo.

    2017-11-09 19:38 | Fisica | 0 Comentarios


    Ese insignificante e incomprendido CO2


    En 1848, las exposiciones de ciencia recreativa hacían las delicias de un público victoriano fascinado por los avances científicos de la época. The Royal Polytechnic Institution —como se conocía en la época a la Universidad de Westminster— era famosa por sus “abominables olores” y “extrañas explosiones”. En la navidad de ese mismo año se unió a la institución el científico e inventor John Henry Pepper, que convertiría en memorables los espectáculos navideños celebrados a partir de entonces. Pepper era el análogo victoriano de nuestro Javier Panadero.

    En la navidad de 1862 se representaría la quinta y última novela corta de Charles Dickens con motivo navideño, El Hechizado, utilizando una novedosa técnica de espejos inventada por Henry Dirck. Pepper escenificó así la fantasmagoría más realista de la época. Posteriormente a la primera representación, el gran Michael Faraday, que estaba allí como invitado, explicó la ciencia detrás de la ilusión de los espectros.

    La novela de Dickens fue escrita en 1848 y el protagonista era un hombre versado en la química de la época. El personaje estuvo muy probablemente inspirado por una charla impartida por Faraday ese mismo año en otra institución que había inventado la divulgación de la ciencia en Navidad: la Royal Institution. Sus famosas Conferencias de Navidad para Jóvenes se venían impartiendo desde 1825, fundadas por el propio Michael Faraday...

    Seguir leyendo en Naukas

    2017-09-17 17:25 | Ecologia, Cambio climatico | 2 Comentarios


    Cambio climático, olas de calor y consumo eléctrico

    Con menos de 1ºC de aumento de la media global de temperatura, los días extremos de calor son 10 veces más frecuentes. No podemos atribuir con certeza la ola de calor actual al Cambio Climático, pero sí estamos seguros del aumento de la frecuencia de este tipo de eventos como consecuencia de las emisiones industriales de CO2.


    La ola de calor ha provocado que este viernes se haya batido un nuevo récord de demanda eléctrica en el mes de junio. Se ha alcanzado un pico de 38.835 MW utilizados a las 13.24 horas, acercándose el record de los días más fríos de enero.


    Debido a la sequía (consecuencia también de los efectos del cambio climático en la Península Ibérica), la hidroeléctrica apenas está disponible, la instalaciones de solar y eólica son demasiado escasas y ni siquiera la capacidad nuclear puede lidiar con el aumento de demanda. La consecuencia es que han entrado las térmicas de gas y carbón, disparándose las emisiones de CO2, con lo que entramos en un círculo vicioso del cambio climático: más calor, más aire acondicionado, mayores emisiones de CO2.


    En EEUU se espera durante este fin de semana y la semana que viene una ola de calor récord en todo el suroeste del país. Y EEUU es uno de los mayores emisores de CO2 del planeta, por lo que ese círculo vicioso será más relevante aún.

    La buena noticia es que estamos en el tercer año consecutivo sin aumento de las emisiones industriales mundiales de CO2 y el consumo de carbón ha entrado en números que indican su descenso futuro. El incremento de las energías libres de emisiones (nuclear, hidro, solar y eólica) ha cubierto la mitad del aumento de la demanda eléctrica.

    La mala noticia es que los combustibles fósiles siguen cubriendo el 85% de la demanda eléctrica mundial, por lo que la imperiosa necesidad de llevar las emisiones de CO2 a cero alrededor de 2050 no parece ir a un ritmo adecuado.

    Un datos esperanzador es que haya países en vías de desarrollo que no tienen la psicosis crónica de occidente con la energía nuclear. La India por ejemplo tiene prevista la conexión a la red de 10 reactores presurizados de agua pesada para 2022 que producirán (¡atención al dato!) el doble de energía que toda la capacidad renovable que ha instalado Alemania en lo que va de siglo. Y no es su única apuesta por el incremento de la capacidad nuclear. En occidente debería empezar a pitarnos los oídos cuando la mismísima Reina de Petróleo, Arabia Saudí, tiene prevista la construcción de 16 reactores para, junto a la solar, cubrir la mitad de la demanda en 2040, además de una flota de pequeños reactores para la desalinización de agua.

    En España podríamos haber lidiado con el aumento de demanda de estos días con unos pocos reactores nucleares más en la flota, pero los ecologistas patrios parece que entre más carbón y más emisiones de CO2 o menos nuclear han decidido priorizar lo segundo a toda costa. Y repito que parece difícil al ritmo actual de (no) descenso de emisiones y aumento de capacidad renovable conseguir el objetivo de cero emisiones en torno a 2050. Gracias a AEMET, ni siquiera tenemos que imaginar los veranos de ese futuro no tan lejano.

    2017-06-17 21:30 | Nuclear, Energia, Cambio climatico | 0 Comentarios


    El origen del gradiente térmico de la troposfera


    ¿Por qué la temperatura de la troposfera disminuye con la altitud unos 6,5 ºC/km? Pregunta sencilla con respuesta no tan sencilla que nos llevará a algunos planetas del Sistema Solar e incluso a algún planeta imaginario.

    Empecemos imaginando un planeta como la Tierra con una atmósfera de nitrógeno puro. La idea no parece en principio tan descabellada, puesto que la atmósfera de nuestro planeta contiene un 78% de N2 y en nuestro Sistema Solar tenemos un satélite (Titán) cuya atmósfera contiene un 98,4% de este gas. El nitrógeno, como sabemos, es transparente a la radiación solar y al infrarrojo emitido por la superficie terrestre, por lo que no produce ningún tipo de efecto invernadero.

    Como dicha atmósfera de nitrógeno puro no emitiría ni absorbería radiación térmica (ver, sin embargo, anotación [1]), sería la superficie la encarga de radiar energía a la temperatura de equilibrio con la radiación solar, es decir, 255 K. Parecería así que la atmósfera debería tender al equilibrio isotermo, es decir, a una temperatura constante de 255 K.

    La única manera que tiene la atmósfera de mover energía verticalmente en esas condiciones es mediante conducción y convección. La conducción térmica en el aire (y en el nitrógeno) es extremadamente ineficiente y una atmósfera isoterma es perfectamente estable ante movimientos convectivos.[2]

    ¿Qué ocurre si introducimos gases de efecto invernadero aunque sea en muy poca cantidad?...

    Seguir leyendo en La Ciencia de Svante Arrhenius

    2017-04-18 20:39 | Cambio climatico, Fisica | 0 Comentarios


    Por qué deberíamos confiar en los científicos

    Mi entrada reciente En defensa del argumento de autoridad y el consenso científico pude ser obviada ante la mejor explicación que he visto de por qué deberíamos confiar en los científicos por Naomi Oreskes.



    Addendum
    No es una cuestión fácil de asumir -- sobre todo cuando toca de lleno a tus opiniones favoritas -- y el ejemplo más claro es la propia Naomi Oreskes, cuyas opiniones sobre la energía nuclear y los transgénicos se apartan del consenso científico-técnico ignorando sus propios argumentos. Así somos los humanos.

    2017-03-26 15:45 | Metodo cientifico, Sociedad, Escepticismo | 3 Comentarios


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